27/1/09
Isi
-¡Isaac! ¡Que ya es la hora! Pum pum pum- los golpes sonaban en la puerta, para rebotar más tarde en mi cerebro- ¡Va! ¡Levántate, si no luego no me vuelvas a pedir que te despierte! Pum pum pum.-era la sexta o séptima vez que escuchaba aquella frase, y, aunque las anteriores fueron las que se filtraron en mis sueños para despertarme, esta no hacía más que aumentar mi malhumor matutino.
-¡Que sí, joder! ¡Que ya voy! Basta con decir las cosas una vez, y sin gritar- dije, más para mí que para nadie, mientras buscaba, desorientado la botella de agua.
Miré el reloj mientras me maldecía por haber quedado con estos tan pronto, aun a sabiendas de que me iba a pasar la noche en el ordenador, y tras 10 minutos en la cama intentando convencerme para levantarme, fui a la ducha, esquivando a tropezones la mesita de la tele, la montaña de ropa, la pila de libros, y una larga lista de obstáculos que se encontraban desperdigados por el suelo de mi cuarto, no sin derribar alguno que otro.
Me tiré un buen rato en la ducha, disfrutando de la sensación del agua cayendo, sin prisas. Al salir de la ducha recordé que mi ropa estaba aun mojada, así que aprovechando el tiempo que iba a tardar la secadora en hacer su trabajo me hice un peta mientras pensaba que otra vez iba a llegar tarde, pero bueno, ya estaban acostumbrados.
Media hora más tarde salía de casa, de camino a la parada del bus, y antes de llegar si quiera a mitad de la calle ya me daban asco la mayoría de las cosas que veía alrededor.
Saque los cascos, encendí el mp4, y hice el resto del camino como siempre, absorto en la música, hasta que cuando me di cuenta estaba llegando al torero. Me quité los cascos mientras veía al grupo que me esperaba en el torero, por fin, pues hacía ya unos cuantos findes que no podía verlos, y como de costumbre llegaba tarde, aunque no demasiado…
-¡Que sí, joder! ¡Que ya voy! Basta con decir las cosas una vez, y sin gritar- dije, más para mí que para nadie, mientras buscaba, desorientado la botella de agua.
Miré el reloj mientras me maldecía por haber quedado con estos tan pronto, aun a sabiendas de que me iba a pasar la noche en el ordenador, y tras 10 minutos en la cama intentando convencerme para levantarme, fui a la ducha, esquivando a tropezones la mesita de la tele, la montaña de ropa, la pila de libros, y una larga lista de obstáculos que se encontraban desperdigados por el suelo de mi cuarto, no sin derribar alguno que otro.
Me tiré un buen rato en la ducha, disfrutando de la sensación del agua cayendo, sin prisas. Al salir de la ducha recordé que mi ropa estaba aun mojada, así que aprovechando el tiempo que iba a tardar la secadora en hacer su trabajo me hice un peta mientras pensaba que otra vez iba a llegar tarde, pero bueno, ya estaban acostumbrados.
Media hora más tarde salía de casa, de camino a la parada del bus, y antes de llegar si quiera a mitad de la calle ya me daban asco la mayoría de las cosas que veía alrededor.
Saque los cascos, encendí el mp4, y hice el resto del camino como siempre, absorto en la música, hasta que cuando me di cuenta estaba llegando al torero. Me quité los cascos mientras veía al grupo que me esperaba en el torero, por fin, pues hacía ya unos cuantos findes que no podía verlos, y como de costumbre llegaba tarde, aunque no demasiado…