10/2/09

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Todo se movía a mi alrededor, las calles habían dejado paso a un profundo negro el cual giraba en espiral mientras mi cuerpo caía inexplicablemente en un pozo sin fondo. De pronto un golpe seco paro mi cuerpo. Mi cabeza se había golpeado contra algo duro y el dolor se extendía rápidamente, intente levantarme y unas nauseas crecientes empezaron a desbordar mis sentidos. Alargue la mano para tocarme la cabeza, estaba caliente y había un liquido algo denso.
Mierda estaba sangrando, apoye la mano en el suelo, estaba frío y por el tacto deduje que era piedra…¿Me había desmayado y me había golpeado con la acera? Era sin duda lo mas lógico. Abrí los ojos lentamente, para encontrarme de frente con una losa de piedra de un tamaño considerable, eso no era la calzada…Me levante rápidamente, lo que no favoreció a mi cefalea y tuve que estirar la mano para apoyarme un mueble de madera antiguo, el cual se mancho de sangre y se tambaleo tirando al suelo un espejo. Bien, de puta madre, un dolor de cabeza, un sitio desconocido y 7 años de mala suerte.

Oí unas voces y unos pasos que se acercaban al otro lado de la puerta, no me había dado cuenta realmente de donde estaba hasta que mire hacia la puerta. Era un cuarto pequeño, todo de piedra, con una pequeña cama, con sabanas blancas. Un armario era lo único que vestía las paredes, era bastante sobrio, el adjetivo que mas le pegaba sin duda era practico. Los pasos se hicieron mas sonoros al igual que las voces que los acompañaban, dos hombres y una mujer, pero entendía bien que decían, parecían extranjeros, era un idioma muy suave, pero a la vez siniestro. Mi cabeza volvió a emitir otro pinchazo, mierda, ¿una banda de estas de Europa del este?
La puerta se abrió dejando ver lo que me dejo con la boca abierta, ignorando todo el dolor y las nauseas que podía sentir en el momento. Eran 3 personas las que estaban ante la puerta, si podía llamarlos personas. Eran mas o menos de mi altura, con un color de piel ceniza. La mujer iba delante, su larga cabellera blanca recogida en una coleta daba juego con la armadura ligera, la cual dibujaba un símbolo de un dragón enroscado en color plata. Sus ojos rojos me miraban con una mezcla de superioridad y desprecio, sus labios violáceos se contorneaban para dar lo que cualquiera hubiera tildado como una sonrisa sensual. La mujer empezó a hablar en un idioma desconocido, era claro que no eran rumanos…eran drows…y lo que hablaban era infracomún, pero no tenía sentido alguno ni pies ni cabeza…Después de impartir las ordenes a los dos subordinados, como pude imaginar que eran, los cuales iban ataviados con simple tela y dos estoques largos, se acerco con paso decidido, como si mi presencia no fuera mas que la de un gusano que nada tiene que hacer contra el titán que enherbola su pie para dar fin a una insignificante existencia. Dio dos pasos atrás, tropezando con el mueble, palpe con la mano y encontré un jarrón, lo agarré y se rompió en mi mano dejando varios cortes y un quejido que lleno la sala. La Drow se paro y le dijo algo a sus compañeros acompañándolo de una risa, aproveche el despiste para coger con algo mas de cuidado los trozos que quedaban del jarro y los lancé, estos salieron disparados pasando por al lado de la drow y clavándose en la tela de uno de sus compañeros el cual sorprendido empezó a sangrar pues parecía que había llegado a hacerle una herida importante. La drow se movió rápidamente y me golpeo con el mango del sable mientras lo desenfundaba. Caí al suelo. La sangre empezó a llenarme la boca, y la drow no contenta con eso, me propinó una patada con sus botas metálicas que hicieron que el hueso cediera bajo el golpe del metal. El dolor era insoportable, la sangre que manaba estaba apunto de ahogarme y el dolor de las costillas se hacía insoportable, cuando la drow fue a darme un golpe mas se oyó otra voz, mas grave y potente, una voz que callo a todos los ruidos de la sala, del mundo quizá. Una voz que me llego a la cabeza, no sabia bien en que idioma lo dijo y no podría repetir las palabras, pero el mensaje quedo claro: “traed al chico, lo quiero vivo idiotas”. La drow puso una mueca y me agarro del cuello mientras los otros dos se apañaban con la herida del drow. Pude ver como la drow miraba mi rostro con detenimiento, no se que ideas se le pasaron por la cabeza mientras mis ojos se cerraban, pero su desprecio había pasado a interés y su cara cada vez se hacia mas borrosa, mientras mi cerebro se sumía en un sueño preso del dolor

///Ale así dejarás de quejarte :P, pues nada quedamos 4, a ver cuantos pueden morir xD////