22/4/09

Isi

Ya llevaba tres dias de viaje con el pequeñajo, su compañía hacia mucho mas llevadero el camino, pero en ocasiones sentía impulsos de estrangularlo con mis propias manos. Durante el viaje se nos cruzaron algunos viajeros a caballo y en carreta, pero en cuanto avistaban al kender con las riendas de los caballos subían el ritmo y pasaban sin mediar palabra, mientras el kender los llamaba quejándose de que esta región estaba llena de sordos.
-¡Eh! ¡Ven con nosotros a Kendermore, allí tenemos un excelente medico que te podrá curar esa sordera! Vaya, es verdad, si no me oye. Uff este camino es un aburrimiento, deberíamos volver atrás y coger un atajo, será mucho más divertido y tardaremos menos, en 1 día mas podríamos estar en kendermore ¡Confía en mí!-
Un escalofrío me recorrió la espalda al escuchar esa coletilla, no era la primera vez que las escuchaba, y la verdad, no tenía ganas de perderme por caminos medio consumidos por la maleza con una carreta que emitia un estruendoso traqueteo, perfectamente audible a una buena distancia, tenía que distraerle de esa idea, por fortuna eso no era demasiado complicado.
-No estoy seguro de que debamos tomar el atajo Yerbabuena, tengo una idea, utilizare un conjuro de adivinación para consultar si es una buena ruta- los ojos del kender se iluminaron- pero has de tener cuidado, es un conjuro muy inestable y si sale mal, ¡las consecuencias puede ser catastróficas!-
Puse especial énfasis en la última frase, en realidad la situación era de lo mas inofensiva, pero adoraba contemplar la reacción del kender, que extasiado empezó danzar a mi alrededor mientras elaboraba descabelladas teorías sobre quedarse ciego por culpa del conjuro, a lo que siguió una lista de argumentos a favor y en contra de quedarse ciego.
-…. Ah, y esto me recuerda a una frase que solía decir muy a menudo mi primo Tabuerte “cuando de adivinación se trata, sin ojos y sin orejas se queda la rata”, claro que yo no soy una rata…-
Mientras tanto saque un poco de menta y una canica, y con un par de gestos y una palabra arcana un fulgor verdoso rodeo mis manos empapando el ambiente, simule estar concentrado mientras la luz empezó a danzar adoptando formas sinuosas para más tarde desvanecerse ante los ojos del kender, abiertos como platos.
-¡Woooooaauh!¿Has visto eso? Bueno claro que lo has visto, lo has hecho tú, ¿Cómo has hecho eso?-
-No deberíamos abandonar el camino, parece ser que algo importante nos espera en el, pero no he podido averiguar que es, eso sigue siendo un misterio…-
-¿Un misterio?¿Vaya me pregunto qué será? Quizá encontremos un viajero que no este sordo. ¿Pero seguro que debemos ir por el camino? Bueno supongo que sabras lo que dices, al fin y al cabo, tu eres el mago- todavía me llenaba de orgullo cuando me llamaban así- Bueno, pongámonos en march……¿Qué miras? Ah, se te cayo cuando terminase el conjuro.. jejejeje-
Tres días después veíamos kendermore a lo lejos, yerbabuena se sintió algo decepcionado, pero se le paso enseguida cuando observo que un buen número de sus conjeneres se acercaba al lugar, dispuestos a averiguar quién era el recién llegado. Cuando los vi acercarse dude por unos momentos, una parte de mi estaba ilusionado, la otra quería echar a correr antes de que los kenders estuviesen demasiado cerca…