Nos encontrabamos en la cima de unas cumbres montañosas relativamente cerca de Qualinost, pero aun no estaba a la vista. Llevabamos tres dias viajando a paso ligero. Gracias a que nuestro equipaje no era mucho nos moviamos con rapidez. No ibamos nosotros solos. Nos acompañaban cuatro druidas mas que habia visto de pasada por la Orden, siquiera sabia sus nombres. Uno era un Helecho, otro Fresno Hojazur, otro una Pua de Oropel y otro Cactus. Me reia bastante con Helecho y Cactus, eran los mas jovenes y su inocente espiritu ecologista me parecia encantador.
Eloisa llevaba todo el viaje mas antipatica de lo habitual. Una noche, la ultima noche antes de llegar a la ciudad. Cuando nos hayabamos en los lindes de los campamentos orcos. Me hablo con orgullo.
- Ninguno de mis aprendices ha muerto en su primera batalla. Y tu no vas a ser el primero. Nos quedaremos en el bloque central, y cuando ellos empiecen a avanzar iremos retroceciendo. No ataques a no ser que te sientas amenazado. Y... queria darte algo... toma.
Me cogio la mano con fuerza y en ella deposito un colgante del cual pendia una especie de colmillo. En realidad me conto que era una espina de su Rosa de Cristal. Era la planta que simbolizaba su vida, era una rosa unica en el mundo, su tallo era completamente de cristal inmaculado. Era tan brillante e impoluto que mirarlo era como ver el agua de un rio, que se contorsionaba con elegancia y dulzura hacia el cielo. De el brotaban como las gemas del suelo rubies escarlata. Petalos de sangre y fuego que explosionaban con una belleza sin igual en flores magestuosas.
Me quede fascinado. Y mas aun cuando me aseguro del poder magico de aquel amuleto. Habia consagrado su vida a el, y hasta que ella no muriera, yo no podria hacerlo. Sonaba a historia fantastica, pero habia visto a un anciano recuperarse en dias de una herida mortal gracias pociones y unguentos y habia visto a un elfo en los puertos grises prender fuego con solo sus manos. Asi que en parte creia en aquello. Tambien me dio mi equipo de batalla. Brazales, armadura de cuero y el machete.
A la mañana llegamos a Qualinost. El bosque hacia su efecto, retrasando las tropas enemigas dificultando su avance hasta las murallas. Muchos arboles ardian en llamas, pero estas llamas jamas llegarian a Qualinost, pues arcanos conjuros la protegian. Las murallas habian llegado a ser dañadas durante uno de los asaltos, pero no habia llegado a traspasarlas, numerosos elfos se acinaban con arcos enarbolados en la almenas, esperando al enemigo. A las puertas formaban las tropas, caballeros, lanceros y soldados rasos. Los unicos que demostraban seguridad eran los caballeros, las tropas de elite de Elistan. Eloisa nos presento ante el capitan de la tropa de espadachines, un tal Joswenael. Recibio nuestra ayuda encantado y nos presento a algunos druidas pertenecientes a otra orden que luchaban a lado de los elfos. Nos ubico concretamente en el ejercito y nos digo las ordenes de quien debiamos seguir. Nos dejo la mañana para relajarnos y pasear por la ciudad, pero antes del atardecer nos queria preparados para la guerra.
Busque a Pilu por todos los rincones pero no encontre ni rastro de ella. Me estaba desesperanzando. ¿Y si los orcos la habian capturado, o peor aun, matado? No, me negaba a creerlo. Justo a la ultima persona que pregunte en la taverna si que me dijo que habia llegado una extrangera. Que estaba a cargo del Rey Elistan. Sonrei.
Las murallas de plata eran muy hermosas, pero no tanto como el tesoro que guardaban en su interior. Jardines con los mas esplendidos olores y estanques y fuentes. Casas de madera gris. Esculturas de mujeres bailando en cada esquina, espiritus del bosque. Sonidos de liras y flautas que cantaban alegremente a la primavera. ¿Porque era todo tan distinto del exterior? Que extraño ensueño. Pero todos aquellos placeres estaban desiertos de gente. No habia nedie paseando por las calles, salvo algun guardia rezagado. Pero a parte del perfume de las flores tambien se podia oler el miedo. El terror a la destruccion de tanta belleza y a lo que es mas, la destruccion de sus pacificas vidas.
A la tarde sonaros las trompetas de la ciudad, se acercaban orcos, no me dio tiempo a ir a preguntarle al rey donde estaba Pilu. Jamas habia estado en una guerra, pero jamas habria imaginado tanta sangre bañando cada parte de mi ser, tanto miedo y tanta ira. solo venganza contra aquellos que empezaron atacando. Al principio fue todo muy caotico. Seguimos las ordenes al pie de la letra, pero con el fragor de la batalla perdimos al grupo con el que deberiamos ir. Cactus y Pua de Oropel se separaron buscando otro frente desde el cual observar la batalla y Eloisa nos guio al resto. Los orcos no estaban acostumbrados a nuestra manera de combatir, como llevabamos armadura mas ligera podiamos esquivar, en vez de confiar totalmente en la armadura. Luchabamos en espiral. Lo que permitia un pequeño descanso para uno de nosotros. Los orcos cada vez se acumulaban mas y nos resultaba costoso retroceder debido a los arboles y mantener una posicion defensiva. Una de las acometidas de los orcos nos hizo separarnos. Me quede solo con Fresno Hojazur mientras echaba algun vistazo a Eloisa, que comenzada a alejarse entre los arboles en el fragor de la batalla.
De pronto un enorme lobo gigante salto por encima de los orcos que teniamos delante aplastando a mi compañero. Su cabeza rodo hasta mis pies. Vi sus ojos vacios de vida, como si fueran los mios. El caballero que montaba el huargo dio un golpe al aire con la espada para limpiarla de sangre. No puede hacer otra cosa que lanzarme a la batalla. El huargo se agazapo en posicion defensiva mientras que su jinete me apunto con el mandoble. Ande entre los cuerpo inertes de elfos y orcos. Me pose frente al huargo en actitud desafiante. Tenia muchisimo miedo. En cierta manera sabia que iba a morir, pero la idea de salvar a Pilu de los orcos me mantenia firme.
-¡No te voy a dejar que acabes con nuestras vidas!-Grite.
El dolor me envenenaba el cuerpo, pero enseguida la adrenalina acudio en mi auxilio. Inundando mi cuerpo, haciendo de analgesico. Me levante de un salto, alli seguia, montado en su huargo. Esperando mi ataque. Corri hacia el machete dando una voltereta, y comence a atacar lanzando fintas. Ese tipo tenia una presencia invulnerable, y montado poco podia hacer, tendria que engañarle, pero ¿como? Lo iria pensando por el camino.
Salte hacia delante otra vez esquivando el morro del huargo hacia la derecha lanzando mi golpe a su costado con la suerte de impactar en la piera del caballero penetrando su armadura. Girando con agilidad dejo algo de distancia entre nosotros.El enemigo se resiente de la herida, maldiciendome en siliencio. Aprovecho mi movimiento para saltar del huargo y volteando su arma atacarme por el flanco derecho. Su mandoble hace un corte que paso cerca.
Mientras tanto el huargo nos miraba, como intentando meterse. Y realmente me daba mas miedo el bicho ese que el caballero. Es mas cada movimiento veia como pu pierna se iba durmiendo poco a poco. Sin embargo si se metia el huargo estaria completamente perdido, tenia que orevenirme contra el. Recorde los proyectiles de pimienta que llevaba en el zurron. Y aprovechando una esquiva le arroje la bola con fuerza a la cara del huargo, que empezo a revolcarse por el suelo como un loco. Sin embargo mi movimiento dejo una abertura en mi flanco que aprovecho el guerrer para golpear. Su espadon me partio la clavicula y entro en el pecho. La sangre salio a borbotones. Lanzo un grito de dolos al viento.Iba a morir, lo sabia. Recorde el amuleto de Pua de Cristal, no sirvio para nada. Una lagrima resvalo por mis ojos, diciendo adios al mundo. El mandoble habia dejado la herida. Mi vista se tornaba borrosa por el dolor. Esperaba que mi cabeza rodase por el suelo en breves instantes. De mis labios cayo un gemido de despedida:
-P...i..l..u...
Ya veia la negra sombra de la muerte cuando esuche:
-DRUIDA, MARCHATE ANTES DE QUE TE MATE.- Su voz resono desde el oscuro casco. Una descarga electrica azoto mi corazon, devolviendome la vida. Abri los ojos. El caballero estaba mimando a su montura.
Cogi el machete a mis pies sin dudarlo y corri presa del miedo, dolor y esperanza hacia las puertas de la ciudad.
Esa voz... ¿Me desperto porque me perdono la vida... o... porque crei escuchar la voz de More?
/No tengo ni idea de como es qualinost, me lo invento/
//Voy a editar el post anterior comentado cosas de mi orden, que no tenia muy pensado como esta estructurada... ni sus fines. Pero ya lo ahgo otro dia cuando lo piense.//
///Ya editare las faltas del post, que seguro las tengo///