16/2/09
Isi
El mundo pareció consumirse a si mismo en una espiral, como si se tratase de un agujero negro, o eso me pareció, me sentía caer… me golpee contra algo duro, sonó un fuerte crujido y después me sentí rodar sobre una superficie húmeda.
¿Y esto? ¿Que coño pasa ahora? Abrí los ojos confuso por el dolor y la extraña experiencia, solo para aumentar mi confusión al comprobar que no sabia donde estaba.
Estaba en un bosque, un techado de hojas y ramas atenuaba la luz del sol de mediodía, dejando que únicamente se filtraran algunos rayos de luz, que impactaban sobre los troncos robustos de los árboles y el suelo, cubierto de una espesa capa de hierba, se podía oír la corriente de un río o algo similar. ¿Como había llegado hasta allí? ¿Donde estaban estos?
El lugar era increíblemente confortable, como si todos los árboles de mí alrededor me invitasen a recostarme contra el tronco y descansar. Sin apenas darme cuenta el dolor fue sustituido por un intenso sopor, hasta que sentí que perdía las fuerzas por completo, intente incorporarme para espabilarme, no podía quedarme aquí tardo en mi estado; pero fue en vano, CAI al suelo desplomado mientras mis ojos se cerraban… mas tarde me sentí flotar entre sueños.
Abrí los ojos asustado, levantándome rápidamente de la cama, golpeando en el movimiento una zafa con agua que reposaba sobre la mesita al lado de la cama, la zafa se estrello contra el suelo, provocando un tremendo estruendo, y llenando el suelo de fragmentos de cerámica. Con el tiempo ya me había ido acostumbrando a este tipo de resultados, así que ignore el hecho por completo, y me dedique a inspeccionar el lugar donde me encontraba, y a cada momento expresión de asombro de mi rostro fue en aumento. Esto es un sueño, seguro, no puede ser otra cosa pensé pellizcándome mientras contemplaba el montón de libros apilados en estanterías por doquier, y la mesa repleta de frascos con ungüentos de variados colores y texturas; encima de la mesa también había un estuche de madera con hierbas, que despedía un intenso olor, a su lado un mortero y un alambique, y al lado de la mesa, colocados en un pequeño mueble diseñado para ello, varios pergaminos raídos, enrollados con cintas de tres colores… blancas, rojas, y negras.
Todavía llevaba 5 minutos contemplando boquiabierto los rollos de pergamino, cuando dándome cuenta de mi ensimismamiento, decidí levantarme de la cama, acordándome ( para mi propio asombro) de no chafar descalzo los trozos de cerámica; me dirigí hacia el mueble y así uno de los pergaminos, enlazado con una cinta blanca… si las paranoias que se estaban fraguando en mi mente resultaban ser ciertas, era la elección mas inteligente por el momento; y en el momento en el que lo toque, un cosquilleo placentero inundo las yemas de mis dedos para después ascender por mi brazo…
¿Y esto? ¿Que coño pasa ahora? Abrí los ojos confuso por el dolor y la extraña experiencia, solo para aumentar mi confusión al comprobar que no sabia donde estaba.
Estaba en un bosque, un techado de hojas y ramas atenuaba la luz del sol de mediodía, dejando que únicamente se filtraran algunos rayos de luz, que impactaban sobre los troncos robustos de los árboles y el suelo, cubierto de una espesa capa de hierba, se podía oír la corriente de un río o algo similar. ¿Como había llegado hasta allí? ¿Donde estaban estos?
El lugar era increíblemente confortable, como si todos los árboles de mí alrededor me invitasen a recostarme contra el tronco y descansar. Sin apenas darme cuenta el dolor fue sustituido por un intenso sopor, hasta que sentí que perdía las fuerzas por completo, intente incorporarme para espabilarme, no podía quedarme aquí tardo en mi estado; pero fue en vano, CAI al suelo desplomado mientras mis ojos se cerraban… mas tarde me sentí flotar entre sueños.
Abrí los ojos asustado, levantándome rápidamente de la cama, golpeando en el movimiento una zafa con agua que reposaba sobre la mesita al lado de la cama, la zafa se estrello contra el suelo, provocando un tremendo estruendo, y llenando el suelo de fragmentos de cerámica. Con el tiempo ya me había ido acostumbrando a este tipo de resultados, así que ignore el hecho por completo, y me dedique a inspeccionar el lugar donde me encontraba, y a cada momento expresión de asombro de mi rostro fue en aumento. Esto es un sueño, seguro, no puede ser otra cosa pensé pellizcándome mientras contemplaba el montón de libros apilados en estanterías por doquier, y la mesa repleta de frascos con ungüentos de variados colores y texturas; encima de la mesa también había un estuche de madera con hierbas, que despedía un intenso olor, a su lado un mortero y un alambique, y al lado de la mesa, colocados en un pequeño mueble diseñado para ello, varios pergaminos raídos, enrollados con cintas de tres colores… blancas, rojas, y negras.
Todavía llevaba 5 minutos contemplando boquiabierto los rollos de pergamino, cuando dándome cuenta de mi ensimismamiento, decidí levantarme de la cama, acordándome ( para mi propio asombro) de no chafar descalzo los trozos de cerámica; me dirigí hacia el mueble y así uno de los pergaminos, enlazado con una cinta blanca… si las paranoias que se estaban fraguando en mi mente resultaban ser ciertas, era la elección mas inteligente por el momento; y en el momento en el que lo toque, un cosquilleo placentero inundo las yemas de mis dedos para después ascender por mi brazo…