27/5/09

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Empecé a rebuscar por el armario, las ropas élficas que había elegido me conferían cierta agilidad a la hora de mover los brazos, no eran como aquella pesada armadura, la verdad es que me sentía tremendamente liviano. Me di la vuelta y volví a ver aquellas ropas que había traído el orco, tenían dos grandes marcas de barro y sangre, de dos manos orcas, mi mayor error fue mandar a hacer un trabajo delicado y limpio a un orco, tenía que mandarlos a matar al custodio de la ropa, no a recoger el trofeo... chasqueé con la lengua mientras reanudaba mi labor de buscar una ropa decente en aquella casa.
Entre ropa y ropa encontré varios juguetes hechos con zarzas o madera, muñecas con pelo verde, y tallados de animales. Seguramente aquí vivían varios niños. Me sorprendí por la frialdad que había adquirido, normalmente solía darme igual este tipo de cosas, pero siempre sentía una pequeña punzada, un atisbo de preocupación, de humanidad. Ahora eso había desaparecido, analizaba fríamente la situación y daba una respuesta carente de sentimiento. El movimiento de Valle me sacó de mis pensamientos, se había levantado y había ido a olisquear a la puerta donde estaba Lorena. Volví a sonreír, la había buscado durante los últimos 3 años, había soñado con ella casi todas las noches y me había despertado en gritos llamándola, o al menos así lo aseveraron los criados. Y ahora volvía a estar conmigo, volvíamos a estar juntos y nada podría ir mal... ¿o sí? Quizá ella también hubiese cambiado, quizá ahora no fuera capaz de perdonar que arrasara un pueblo... ¿antes hubiera sido capaz? ¡Mierda!
Me dejé caer en el suelo élfico, cansado, todo el cansancio de la batalla se había multiplicado al caer la pesada losa ¿cómo no me había dado cuenta de eso? No sé si querría volver a verme después de eso...

Valle siguió olisqueando la puerta del lavabo rascando suavemente la parte de abajo, con el morro empujaba para intentar abrir la puerta. Cansado de ver que no podía, me llamó y me agarró de la ropa, estirando para que le siguiera, al estar inmerso en mis cosas, ladró fuertemente. En ese momento salí de mi ensimismamiento, ladeé la cabeza varias veces e intente adivinar qué me quería decir. Valle apuntaba a la puerta con el morro, después se acercó hacia ella y volvió a rascarla con las uñas, la madera se astilló y salió por los aires al contacto con las garras del huargo, no había hecho fuerza, pero aun así la madera había cedido. Entonces Valle se puso en guardia y salió fuera de la casa corriendo.

Cuando Valle salió, mi cabeza se despejó de golpe, ¡algo pasaba en la otra habitación! Estaba realmente idiota, el hecho de encontrarla había dejado que bajara la guardia, que dejara de pensar en todo momento como si cualquier error me pudiera costar la vida, eso seguía vigente. Esto hizo que recordara mi estancia con la General del castillo, antes de que mi acero diera cuentas de ella.

Me encontraba en una sala de piedra, húmeda y oscura, después de que me llevaran a hablar me habían sumido en un conjuro, y me encontraba maniatado, de rodillas. Mis dos miembros colgaban del techo y notaba un sabor metálico en la boca, sí, recuerdo que me habían golpeado.
-Di que sirves a la Señora Oscura- dijo una voz femenina
-¿Quién va?- pregunté alarmado
Recibí un golpe como respuesta, que me cortó la respiración, tarde un rato en recuperar el aliento.
-Cuidado señora, no queremos que muera- dijo una segunda voz
-No morirá- respondió la primera
-¿Quiénes sois?- grite enfadado, otro golpe hizo que la boca se me llenara de sangre.
-Hablarás cuando se te indique, escoria -dijo la primera voz, la cual reconocí entonces, la general, maldita zorra...- Ahora di que sirves a la Señora Oscura
No respondí, los golpes sucedieron uno detrás de otro hasta dejarme inconsciente.

Los ladridos de Valle volvieron mi cabeza a la realidad, ladraba desde la calle, justo al otro lado del baño, abrí la puerta y entré, en la ventana, atascado, estaba el cuerpo de Lorena que se debatía por salir. Al otro lado, Valle se había encaramado a la pared y parecía lamerle la cara. Andé hasta colocarme detrás de ella, donde tenía unas vistas que me hicieron sonreír, olvidando la visión y todo lo que había recordado. Levanté los brazos y agarré su cintura dispuesto a tirar para bajarla.

//out: Tyb!! de mi sabrá poquito, el castillo esta protegido por magia oscura :D lo que tiene trabajar con nigrmantes :D
Ale, pesados, mas que pesados ahi teneis mi post, hasta después de selectivo ni se os ocurra molestarme malditos bastardos...//