26/5/09

Tybalt

Me desperté lentamente en una mullida cama. Me dolía la cabeza como un día de resaca. No tenía muy claro lo que había pasado. Miré el techo, viendo una cúpula con una linterna por la que entraban unos tenues rayos de sol. A ver... iba buscando a la hechicera como pretendía... ¡esas flores amarillas!

-Sí, te durmieron las flores -la voz resonaba cavernosa en la estancia, era la misma voz dulce y profunda que oía en mis sueños- Utilicé un conjuro sencillo de brisa. Le llaman el Bosque de los sueños. Muy acorde contigo y tus amigos.
-Ahora estás en mi santuario. Pedí a uno de mis sirvientes que fuera a recogerte. ¿Recuerdas aquellas montañas nubladas que veías en el horizonte? Estás en una de ellas. No te diré en cuál, porque no es fácil de encontrar y prefiero que siga siendo así.

Me intenté levantar para ver de dónde procedía la voz. Mi vista estaba borrosa, no llevaba las gafas. Me tambaleé un poco hasta que me conseguí incorporar por completo. Había una mesa cerca con unas gafas, las mías. Ahora lo veía todo mucho más claro. Era una habitación circular de piedra pulida de un tono bastante claro. Había una cama en el centro de la sala, delante la mesa, cubierta con un mantel azul oscuro con bordados en oro. Pasé la mano, distraído. Había tres sillas. En toda la sala, por el suelo, había algunos montones de libros en muy mal estado, parecían desechados. Pero al revisarlos un poco vi que estaban en condiciones de ser leídos, aunque de algunos no entendiera el idioma. Las paredes estaban decoradas con tapices protagonizados por varios dragones, no parecían contar ninguna historia. Y por último una puerta de madera, con goznes y refuerzos de metal. Parecía sólida.

-Estarás deseando saber dónde están tus amigos y quién soy yo. No tengas prisa; aunque te lo voy decir sin reservas dentro de unos instantes, antes quiero que tengas presente ciertos detalles. En primer lugar, ahora eres mi prisionero, yo decido sobre tu vida y tu muerte. En segundo lugar, es bastante posible que te necesite, pero para comprobarlo del todo necesito que realices ciertas pruebas. Si las superas, te dejaré marchar. Si no las consigues superar... es bastante posible que no vivas, pero, si por casualidad sobrevivieras sin haberlas superado, habiéndolo intentado, no tendría más remedio que dejarte marchar honorablemente. Pero bueno, volvamos al tema de tus compañeros. ¿Por quién quieres que empiece?

Miraba hacia la puerta como si la voz procediera de allí. Eran unas condiciones duras, pero inapelables. Pero la recompensa merecería la pena. Volver con mis amigos. Mi corazón brilló de esperanza. Aunque esta mujer era tremendamente arrogante. No dudçe ni un instante de quién quería saber antes que nada.

-¡Por Pilu! Dime dónde está Pilu y si está bien...
-¿Le tenias mucho aprecio a esa mortal, no? Bueno... vamos a ver... ¿recuerdas cuando llegaste a este mundo? Tu caída del arbol y todo el dolor que sentiste, ¿verdad?
-Sí, creo que sí. -Dije con sarcasmo. Aunque no estaba preparado para la bomba que se me avecinaba.
-Pues digamos que ella no tuvo tanta suerte. Cayó desde una gran altura sobre la ladera de una montaña. Rodó durante varias decenas de metros, lo que le provocó irremediables cortes y contusiones. Fueron bastante graves, unidas al impacto de la caída. Y sola en medio de un paraje desierto no pudo ser socorrida, al contrario que tú...

Mi alma se empezaba a fragmentar.
- ...Murió... - Sentenció dolorosamente la Hechicera.
Mi espíritu se rompió como un espejo en millones de fragmentos. Cada uno reflejaba una razón de por qué la quería tanto. Cada pequeña esquirla brotó de mis ojos en forma de lágrimas. Después de unos instantes de intensa agonía, de mi boca cayeron unas palabras de necesidad.
-...Tienes... ¿su cuerpo?
-No.- Dijo con seguridad la hechicera.
-¿Si la viste sufrir por qué no la ayudaste? ¿Por qué no mandaste a alguien como los que me han traído aquí para que la rescataran? ¿Por qué...? -No podía expresar con palabras mi tristeza, mi ira, ni mi miedo. Todo se translucía en mi rostro surcado por lágrimas.
-Sí, debería haberla ayudado, ahora estaría ella aquí y no tú. Pero no llegué a tiempo.
-¿Al menos enterraste su cuerpo?
- Sí, esta noche en tus sueños verás el lugar. No puedo hacer más por ti.

El silencio se hizo en el lugar. Sólo estaba yo, postrado en el centro de la sala, preguntándome cómo había podido llegar a pasar esto. Era mil veces mejor el desazón de no encontrar a nadie manteniendo una esperanza en el fondo, que enfrentarse con la dura realidad. Pero... ¿y si me estaba mintiendo? Me engañó para traerme aquí. Me utilizó y ahora pretende hacerme pruebas que a saber en qué consisten. Y se cree con el poder de decidir sobre mi vida y mi muerte. Estúpida arrogante. Pilu sigue viva, lo sé... tiene que estar encerrada en algun lugar de este oscuro castillo, o donde esté. O puede que muriera utilizada en una de esas pruebas que dice.

-Deja de pensar estupideces. Seré todo lo arrogante que tu pienses que soy, o incluso más. Puede que te manipule y te induzca a creer lo que no es. Pero todo lo que oirás de mi parte va a ser verdad.

Al rato la puerta descorrió sus pestillos. Y tras ella apareció un enorme golem de piedra. Portaba una bandeja en la mano. La dejó en el suelo y se fue, cerrando la puerta tras de sí. Recogí la bandeja y me senté a la mesa. Empecé a comer lentamente. Era carne, la echaba de menos.

Podía oir mis pensamientos. Ahora sí me sentía como si estuviera encerrado. Encerrado y desnudo. Sentía una profunda ira hacia esa hechicera que se creía tan superior a todo.

Todavía me quedaba saber qué era del resto de mis amigos... pero eso mejor os lo cuento... después de comer.

// Isi: El celebro al que llama esta apagado o fuera de cobertura, por favor, intentelo de nuevo mas tarde...XD//
//El vivo al hoyo y el muerto al pollo. Fdo. Pollos necrofagos.//
//Hoy estoy chistoso, es mi cumpleaños...//