26/6/09

Tybalt

Este capitulo va del intenso dolor que senti debido a una gran tortura provocada por la esfinge. Me pregunto como un ser racional puede causar tanto dolor sin sentir remordimiento, o ni siquiera sin sentir alguna emocion. Era fria y caulculadora y cada vez que sus ojos se clavaban en mi sentia que iba a volver a comenzar.

Empezo examinandome como un medico, me extrajo sangre y la observo en el microscopio. Me desnudo con la mirada exminando mi interior. Mis secretos mas profundos. Mi intimidad, mi libertad. No dejo parte de mi ser sin ser atenta y profundamente analizada. No se que pretendia hacer, pero desde luego queri hacerlo bien.

Despues hizo pruebas sencillas de caracter fisico. Someterme a una mayor presion, reducir el oxigeno de la probeta. Parecia como si intentara dislumbrar los umbrales de mi capacidad fisica. Contandolo asi parece como si no fuera mas que una inyeccion o algo parecido. Pero fue espantoso. Senti la muerte acariciando mi cuerpo varias veces. Y lo duro que es estar sumergido en agua y necesitar respirar pero no hay aire para hacerlo, la desesperacion de ver fuera del tanque como el ser mas malevolo y depravado que podais imaginar asiente con la cabeza y toma apuntes. O sentir tanta presion que parece que tu cabeza va a reventar, tus oidos empiezan a sangrar, al igual que tu nariz y tu vision se torna borrosa cuando tu ojos intentan salirse de sus orbitas. Eso es terror. Y solo fue el principio.

- Fascinante. Ahora probemos con su mente a ver si me sirve.- Dijo la Esfinge.

Creia que era un hombre curtido fisicamente. Nunca hbia sentido tanto dolor fisico, pero la adrenalina ayudaba a calmarlo. Pero la mente es un campo completamente distinto. Tambien me consideraba duro de voluntad, con el poder de olvidar, de evadirme mediante la imaginacion. Pero cuando alguien entra sin ser invitado en tu cabeza, a parte de ser una sensacion desagradable lo es mas incluso cuando empieza a trastear a ver que encuentra por alli. De primeras revivio mis traumas infantiles, los cuales os evitare contar. Tambien mis miedo mas sensibles y los mas profundos. Estiro del hilo del a cordura hasta tenerlo tan tenso que en cualquier fraccion de segundo podia romperse. Sin embargo lo que mas dolio fue cuando me enseño la muerte de Pilu. Senti una cuchillada en el corazon, y como mi espiritu se derrumbaba poco a poco. Intentaba agarrarme a las paredes, pero eran tan lisas y tan resvaladizas que me desplome. Era su rostro, surcado por la angustia de ver aparecer el suelo delante de ella y no poder hacer nada para evitarlo. Vi su craneo destrozado y sus sesos desparamados por la ladera. Vi su hermoso cuerpo, roto cada hueso y cada fragmento de brillante piel lacerada. Pero no me dolio la espantosa vision. Lo que mas dolio fue el no haber podido hacer nada para salvarla. No haber podido estar alli abajo para absorver su impacto o para curarla (realmente no se abrio la cabeza del todo, aunque si fue lo que la mato). No haber sido yo el que muriera en aquella ladera dejada de la mano de dios. Tenia que haber estado alli, aunque ya es tarde. Me dolio el hecho de que se fuera tan rapido, sin darme cuenta, sin nisiquiera despedirme, sin poder decirle adios y un ultimo te quiero.

La esfinge se regocijo ante mi sufrimiento.

Llore mucho. De rabia y de dolor. Mi espiritu clamaba venganza. Mi cuerpo solo pedia un sueños reparador que no iba a llegar hasta despues de varios dias. O lo que parecieron dias.

Contenta con los resultados prosigio con la tortura. Ahora fue solo fisica. Cortes para ver cuanto tardaba mi cuerpo en regenerarlos. Quemaduras para ver como se comportaba mi piel. Electrocucion. Envenenamiento. Congelacion. Me rompio el femur y me hizo caminar. Me atraveso con estacas brazos y piernas. ¿Hasta donde podria llegar? Cada contusion, cada herida me separaba un poco mas de la racionalidad. Queria pensar en Pilu, pero solo me venia una y otra vez la imagende su muerte y mi desagradable incompetencia. Y el dolor fisico se ayudaba del emocional. Intente pensar en un verde prado, con la brisa fresca acariciando mi cara con el sal primaveral. El sentirme tirado en la hierba, dormitando tranquilo en paz. Ojala encontrara la muerte y fuera tan liberadora. Pero seguia estando alli, encadenado a ese muro. Donde me enfocaban con una luz tan brillante como el sol. Para despues volver a encerrarme en la probeta y asfixiarme con gas venenoso.

Y siempre me volvia a curar. Jamas llegaba a descansar.

Desnudo un golem me recogio del suelo en el que me hayaba tirado. Sin apenas ni fuerzas para respirar, con la consciencia ida en una nuble de oscuros pensamientos, de remordimientos y de dolor. Me dejo caer sobre un colchon de plumas. Y alli yaci durante Eones. No cerre jamas los ojos. Tenia un terror tremendo a dormir y que me asaltaran las pesadillas. Seguro que vendrian a por mi. Me senti tan fragil como un niño desnudo en la calle en pleno invierno. Mi mano se deslizo hasta mi pecho. De mi cuello colgaba el colgante que me dio Eloisa Pua de cristal. Pense en mi maestra.

Ella me habia salvado la vida.


///Al recuerdo de Pilu y el dolor que nos produce su perdida.///